El cambio climático altera el movimiento del eje rotacional de la Tierra

12-04-2016

Un buen globo terráqueo simula a nuestro planeta en tres dimensiones girando de forma perfecta sobre un eje que une el Polo Norte y el Polo Sur, pero la realidad es un poco más compleja: el eje de rotación de la Tierra oscila constantemente, aunque sea en una medida relativamente pequeña.

Uno de los factores que está provocando una oscilación de este eje es el cambio climático y la alteración que este fenómeno global provoca en la masa del agua y el hielo que se encuentran en la superficie terrestre, según los datos difundidos por un equipo de expertos de la NASA a través de un artículo publicado el pasado 8 de abril en la revista Science Advances.

El derretimiento de las capas de hielo, especialmente en Groenlandia, está provocando este cambio de distribución de peso, lo que ha derivado en una modificación del curso del Polo Norte y el movimiento del eje rotacional de la Tierra en relación a su corteza, conocido como movimiento polar, según este estudio.

Científicos han medido con precisión el movimiento polar y el verdadero polo desde 1899, y durante casi todo el siglo XX hubo una migración leve hacia Canadá. Pero esto ha cambiado en este siglo, ya que el movimiento que se registra es hacia Inglaterra, según explica Surendra Adhikari, principal autor del artículo e integrante del Jet Propulsion Lab de la NASA.

“El reciente cambio de la dirección que había en el siglo XX es apreciable”, dijo Adhikari. Si bien los científicos afirman que el giro es inofensivo, eso no quita que sea significativo. Jonathan Overpeck, profesor de geociencias en la Universidad de Arizona, quien no participó del estudio, manifestó que “esto subraya cuán real y profundo es el impacto que los humanos están teniendo en el planeta”.

DATOS IMPORTANTES PARA SISTEMAS COMO EL GPS

Para tener una idea de la precisión de los estudios científicos se debe destacar que el mayor desplazamiento observado hasta ahora del eje de la Tierra ha sido de unos 12 metros. Este cambio no supone ningún efecto negativo inmediato sobre el medio ambiente y las personas pero si que puede ser importante que sea tenido en cuenta, por ejemplo, en la calibración de sistemas de posicionamiento como el GPS.

Desde 2003, Groenlandia ha perdido en promedio más de 272,1 billones de kilos de hielo al año, y eso afecta la forma en que la Tierra se “tambalea”, similar a lo que ocurre con un patinador artístico cuando levanta una pierna y realiza un giro, dijo Eirk Irvins, científico de la NASA y coautor del estudio.

Además de eso, la región Oeste de la Antártica pierde 275 billones de kilos de hielo, mientras que la región Este gana unos 74,8 billones de kilos de hielo anualmente, lo que también incide en acentuar la inclinación observada, dijo Ivins. Todos se combinan para provocar el empuje del movimiento polar hacia el Este, dice Adhikari. Jianli Chen, científico del Centro de Investigación Espacial de la Universidad de Texas, inicialmente atribuyó la modificación polar al cambio climático en 2013, y ahora afirma que este nuevo estudio lleva su trabajo un paso adelante. “No hay nada de qué preocuparse”, dice Chen, quien no participó de la investigación de la NASA. “Es sólo otro efecto interesante del cambio climático”, añadió.

CAUSAS DE LOS CAMBIOS EN EL CLIMA

El clima es un promedio, a una escala de tiempo dada, del tiempo atmosférico. Los distintos tipos climáticos y su localización en la superficie terrestre obedecen a ciertos factores, siendo los principales, la latitud geográfica, la altitud, la distancia al mar, la orientación del relieve terrestre con respecto a la insolación (vertientes de solana y umbría) y a la dirección de los vientos (vertientes de Sotavento y barlovento) y por último, las corrientes marinas. Estos factores y sus variaciones en el tiempo producen cambios en los principales elementos constituyentes del clima que también son cinco: temperatura atmosférica, presión atmosférica, vientos, humedad y precipitaciones.

Pero existen fluctuaciones considerables en estos elementos a lo largo del tiempo, tanto mayores cuanto mayor sea el período de tiempo considerado. Estas fluctuaciones ocurren tanto en el tiempo como en el espacio. Las fluctuaciones en el tiempo son muy fáciles de comprobar: puede presentarse un año con un verano frío (por ejemplo, el sector del turismo llegó a tener fuertes pérdidas hace unos años en las playas españolas debido a las bajas temperaturas registradas y al consiguiente descenso del número de visitantes, y el invierno del 2009 al 2010 ha sido mucho más frío de lo normal, no solo en España, sino en toda Europa). También las fluctuaciones espaciales son aún más frecuentes y comprobables: los efectos de lluvias muy intensas en la zona intertropical del hemisferio sur en América (inundaciones en el Perú y en el sur del Brasil) se presentaron de manera paralela a lluvias muy escasas en la zona intertropical del Norte de América del Sur (especialmente en Venezuela y otras áreas vecinas).

Un cambio en la emisión de radiaciones solares, en la composición de la atmósfera, en la disposición de los continentes, en las corrientes marinas o en la órbita de la Tierra puede modificar la distribución de energía y el equilibrio térmico, alterando así profundamente el clima cuando se trata de procesos de larga duración.

Estas influencias se pueden clasificar en externas e internas a la Tierra. Las externas también reciben el nombre de forzamientos, dado que normalmente actúan de manera sistemática sobre el clima, aunque también las hay aleatorias como es el caso de los impactos de meteoritos (astroblemas). La influencia humana sobre el clima en muchos casos se considera forzamiento externo ya que su influencia es más sistemática que caótica pero también es cierto que el Homo sapiens pertenece a la propia biosfera terrestre pudiéndose considerar también como forzamientos internos según el criterio que se use. En las causas internas se encuentran una mayoría de factores no sistemáticos o caóticos. Es en este grupo donde se encuentran los factores amplificadores y moderadores que actúan en respuesta a los cambios introduciendo una variable más al problema ya que no solo hay que tener en cuenta los factores que actúan sino también las respuestas que dichas modificaciones pueden conllevar. Por todo eso al clima se le considera un sistema complejo. Según qué tipo de factores dominen la variación del clima será sistemática o caótica. En esto depende mucho la escala de tiempo en la que se observe la variación ya que pueden quedar patrones regulares de baja frecuencia ocultos en variaciones caóticas de alta frecuencia y viceversa. Puede darse el caso de que algunas variaciones caóticas del clima no lo sean en realidad y que sean catalogadas como tales por un desconocimiento de las verdaderas razones causales de las mismas.

CAUSAS NATURALES DEL CAMBIO CLIMÁTICO

Son consideradas como causas naturales aquellas que no son producidas por la actividad humana, entre las que se cuentan las siguientes:

1. Variaciones en la órbita de la Tierra.

El factor principal que produce cambios en el clima es el movimiento de la Tierra. Los movimientos de rotación y de traslación de la Tierra no son constantes, sino que cambian en períodos largos de tiempo. Esto produce cambios en el clima por variaciones en la distribución estacional y latitudinal de la radiación solar entrante. Tres características de los movimientos de la Tierra en órbita alrededor del Sol han sido consideradas como factores que influyen en la cantidad de radiación solar incidente en superficie y su distribución con la latitud. La primera es la excentricidad, la segunda es la oblicuidad y la tercera es la precesión. El astrónomo Yugoslavo Milutin Milankovitch (1879-1954) formuló un modelo matemático que considera estas variaciones en la órbita terrestre, llamados ciclos de Milankovitch.

2. Variabilidad solar.

El Sol es una estrella variable y la energía por él emitida varía con el tiempo. Su efecto es claro: un aumento (disminución) de la energía recibida del Sol produce un calentamiento (enfriamiento) en el sistema tierra - atmósfera. Los resultados de los modelos climáticos indican que un aumento del 2% de la energía entrante debería producir el mismo cambio climático que una duplicación del dióxido de carbono en la misma cantidad de tiempo, aunque cabe destacar que mientras la energía solar se concentra en los trópicos, el efecto invernadero afectaría más a las altas que a las bajas latitudes. Si la radiación solar se incrementa en el futuro, tal como ha ocurrido en los últimos 50 años, entonces se reforzará el efecto invernadero, de lo contrario podría haber una pequeña atenuación del mismo.

3. Tectónica de placas.

Los continentes están continuamente reubicándose, con movimientos muy lentos acercándose o alejándose hacia el Ecuador, los polos o en otra dirección, produciéndose lentos cambios en el clima.

4. Actividad volcánica.

Cambia la reflectividad de la atmósfera y reduce la radiación solar que llega a la superficie de la Tierra. Si la actividad volcánica es suficientemente intensa, se puede acumular gran cantidad de cenizas y gases contaminantes en la atmósfera, que pueden permanecer en suspensión por largos periodos de tiempo, atenuando la radiación solar que llega a la superficie, produciendo las correspondientes alteraciones en el comportamiento del clima.

CAUSAS ANTRÓPICAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

El ser humano se ha convertido en uno de los agentes climáticos, incorporándose a la lista hace relativamente poco tiempo. Su influencia comenzaría con la deforestación de bosques para convertirlos en tierras de cultivo y pastoreo, pero en la actualidad su influencia sería mucho mayor al producir la emisión abundante de gases que, según algunos autores, producen un efecto invernadero: CO2 en fábricas y medios de transporte y metano en granjas de ganadería intensiva y arrozales. Actualmente tanto las emisiones se han incrementado hasta tal nivel que parece difícil que se reduzcan a corto y medio plazo, por las implicaciones técnicas y económicas de las actividades involucradas.

Los aerosoles de origen antrópico, especialmente los sulfatos provenientes de los combustibles fósiles ejercen una influencia reductora de la temperatura (Charlson et al., 1992). Este hecho, unido a la variabilidad natural del clima, sería la causa que explica el "valle" que se observa en el gráfico de temperaturas en la zona central del siglo XX.

La alta demanda de energía por parte de los países desarrollados, son la principal causa del calentamiento global, debido a que sus emisiones contaminantes son las mayores del planeta. Esta demanda de energía hace que cada vez más se extraigan y consuman los recursos energéticos como el petróleo.


Desplazamiento del eje de rotación de la Tierra

Desplazamiento del eje de rotación de la Tierra

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